Lo más letal que ha padecido México

Frente a los fenómenos naturales que azotan cíclicamente a México, lo más letal de los últimos tiempos es el “incidente covid”, como lo define la Coordinación Nacional de Protección Civil. Y no es para menos: a diferencia de las lluvias, huracanes, incendios y sismos, la pandemia afectará todos los rincones del territorio nacional y sus efectos serán prolongados.

Con 19 mil 747 muertes registradas hasta el jueves 18, la mortalidad asociada al coronavirus ha rebasado el número de defunciones provocadas por emergencias y desastres, como sismos, erupciones, huracanes y explosiones en los últimos 40 años, según cifras de la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC).

El perfil nacional de riesgos 2018 de la Dirección Nacional de Epidemiología de la Secretaría de Salud (Ssa) y el texto Impacto socioeconómico de los principales desastres, elaborado por la CNPC, señalan que entre 1980 y 2020 más de 15 mil mexicanos murieron a consecuencia de ciclones, lluvias torrenciales, erupciones, sismos y explosiones en instalaciones de Pemex.

El titular de la CNPC, David León Romero, admite que la pandemia de SARS-CoV-2 ha rebasado incluso el número de muertes estimadas tras los sismos del 19 y 20 de septiembre de 1985. Según los datos oficiales, esos terremotos provocaron entre 4 mil 100 y 6 mil decesos, particularmente en el Distrito Federal (hoy Ciudad de México).

Sin embargo, el Perfil nacional de riesgos señala que la cifra de 10 mil fallecidos es la más cercana al número total de víctimas.

En entrevista con Proceso, Romero comenta que desde enero la coordinación a su cargo ya preveía que el “incidente covid” podía convertirse en la primera emergencia en abarcar todo el territorio nacional y con una duración mucho mayor a las crisis que provocan otro tipo de eventos, como incendios forestales, sismos y huracanes, por lo que la CNPC comenzó a tomar medidas para fortalecer al sector salud.

Para el vocero de la Comisión Especial de la UNAM sobre covid-19, Mauricio Rodríguez Álvarez, el número de víctimas del coronavirus ya rebasó el de muertes que provocó la influenza en México. Eso revela el tamaño de la emergencia sanitaria en nuestro país y en el mundo. 

Agrega que más allá de las comparaciones, lo que es evidente con la actual situación sanitaria es que se debe revisar la elaboración del Perfil nacional de riesgos de la Ssa para enfrentar epidemias y contingencias sanitarias.

“El número de muertes lo que nos indica primero es la dimensión de la pandemia: es un problema mundial. En todos los países está causando problemas muy grandes y no sólo en México, hasta el 18 de junio van 8.4 millones de casos confirmados en el mundo y 450 mil defunciones directamente relacionadas”, explica.

El también profesor de la Facultad de Medicina destaca que la epidemia de covid-19, por su magnitud, ya no es comparable con otros fenómenos, además de que ya le ganó a las epidemias de otras enfermedades en el mundo.

“Ya le ganó a la epidemia de influenza de 2009, ya le ganó al SARS y al MERS; estamos ante una pandemia gigante y que si bien no se podía pronosticar de manera exacta, todo apuntaba a que íbamos enfrentar a una pandemia de este tipo por la movilidad de la población, por la naturaleza del virus, por las características del contagio y del planeta”, sentencia. 

Ante la reapertura de las actividades económicas en territorio nacional, Rodríguez Álvarez pide no manejar las cifras de contagios y fallecidos por covid-19 con fines políticos o comerciales, y reconoce que existe “un gran reto en comunicar de forma técnica lo que está sucediendo, sin minimizar el dolor de las 19 mil personas fallecidas hasta el jueves 18.

“Más que una comparación con otros fenómenos es necesario hacer una revisión en los planes de preparación de México frente a una epidemia. Se deben modificar los protocolos de atención para este tipo de patógenos. Ya tenemos más elementos para replantear las estrategias, había planes para una epidemia de un virus respiratorio, un plan mundial para una epidemia de influenza, teníamos preparación para diferentes enfermedades, pero esta pandemia ha superado las previsiones para cualquier enfermedad o epidemia de los últimos 100 años, desde la gripe española”, concluye.

Numerología siniestra

Los documentos de la Ssa y de la CNPC para escenarios de crisis sanitarias, movimientos geológicos, fenómenos climáticos o accidentes de gran magnitud definen a este tipo de eventos como incidentes que pueden provocar un aumento repentino en el número de muertes entre la población de un determinado lugar o región.

Estos eventos, coinciden ambas dependencias, pueden provocar saturación en los servicios médicos, daños a los servicios de comunicación, interrupción de servicios esenciales, daños a la infraestructura, escasez de medicamentos, daños a instalaciones de alta peligrosidad y exposición a agentes químicos y biológicos.

De acuerdo con la Ssa y la CNPC, entre 1980 y 2020 se han registrado cuatro sismos, una erupción volcánica, cuatro grandes explosiones en instalaciones de Pemex y ocho ciclones o lluvias torrenciales que han provocado la muerte de 15 mil 40 mexicanos.

El primer lugar en la lista de incidentes más destructivos son los sismos de septiembre de 1985, que provocaron la muerte de hasta 10 mil personas, según estimaciones de la Ssa. Le sigue la erupción del Chichonal, en Chiapas, el 28 de marzo de 1982, con un saldo de entre mil 700 y 2 mil víctimas. La explosión en las instalaciones de Pemex en San Juan Ixhuatepec, poblado también conocido como San Juanico, causó entre 500 y 600 decesos en noviembre de 1984.

Los sismos de los días 7 y 19 de septiembre de 2017 arrancaron la vida a 470 personas en Chiapas, Oaxaca, Tabasco, Morelos, Puebla y la Ciudad de México. Las lluvias torrenciales que azotaron Veracruz y Puebla en octubre de 1999 dejaron por lo menos 387 muertes en ambas entidades, la mayoría de ellas en Teziutlán, Puebla, donde varias comunidades quedaron sumergidas en el lodo. La explosión del drenaje ocurrida en Guadalajara el 22 de abril de 1992 le costó la vida a 212 personas, mientras que los cuerpos de otras 69 personas nunca pudieron ser localizados.

De acuerdo con la CNPC y la Ssa, ciclones y huracanes son incidentes más comunes en nuestro país, por lo que estos continúan la lista de mortalidad asociada a desastres ocasionados por lluvias.

En 1980, el huracán Allen tuvo un saldo de 249 muertes; las lluvias torrenciales que registró Chiapas en 1998 causaron 229 víctimas mortales; en 1997 Paulina provocó en Acapulco, Guerrero, 228 bajas.

En Nuevo León, Quintana Roo y Tamaulipas, Gilberto sumó 225 muertes en 1988; en Chihuahua, en 1991, perdieron la vida 200 personas por una tromba que sorprendió a la capital, y la conjunción de las tormentas tropicales Ingrid y Manuel provocó en Guerrero 157 decesos, 71 de ellos tras la caída de una ladera en la comunidad de La Pintada.

En el actual sexenio, el 18 de enero de 2019 la explosión de un ducto de Pemex, provocado por una toma clandestina y la presencia de personas que se abastecían en el punto exacto de la fuga, causó 137 muertes. 

En 1995 un sismo en Colima provocó 95 defunciones, y la explosión de una de las Torres de Pemex en la Ciudad de México, presuntamente por gas acumulado en su sótano, sumó 37 víctimas.

Sin embargo, el número de muertes provocadas por estos eventos ya quedó rebasada con las 19 mil 747 que ha provocado el “incidente covid”.

“Preveíamos desde enero que el covid-19 iba a representar un incidente de salud y que iba a tener características muy particulares, debido a que sería una suma de miles de pequeños incidentes, cada paciente es un incidente en particular. Lo mismo cada uno de los hospitales se vuelven un incidente porque adquieren cierto nivel de riesgo”, explica el titular de Protección Civil.

A tope

David León Romero admite que la emergencia provocada por el SARS-CoV-2 mantiene ocupada gran parte de la estructura de ese organismo para apoyar al sector salud.

Explica que el inicio de la temporada de ciclones representa un riesgo adicional para la atención de la emergencia sanitaria, debido a que 30% de los hospitales covid se localizan en estados que pueden ser afectados por las lluvias, lo que ha obligado al Servicio Meteorológico Nacional a emitir una alerta diaria.

Considera que la mortalidad asociada al covid-19 ha rebasado al número de víctimas por desastres y emergencias por dos causas principales: al tamaño de la pandemia y a que la cultura de protección civil ha permeado en la sociedad, por lo que el número de personas que mueren a consecuencia de lluvias o terremotos se redujo de 443 antes de 1999 a 190 entre 2001 y 2020.

León Romero señala que ante la epidemia, la CNPC actualizó sus protocolos para reforzar al sector salud, y aunque admite que hay riesgos adicionales, señala que han podido atender las emergencias derivadas de los ciclones Amanda y Cristóbal registrados en los primeros días de junio.

“Otra particularidad del incidente covid es que es de carácter nacional; la enfermedad va a afectar a todos los municipios del país, a diferencia de un incendio forestal que está focalizado o un sismo que afecta a dos o tres estados o de un ciclón tropical que pega en tres entidades de un litoral. Además, va tener una temporalidad mucho más larga que los incidentes que nosotros normalmente administramos y que son mucho más cortos”, detalla. 

Señala que su apoyo al sector salud incluye logística para la distribución de insumos médicos por parte de la Marina y el Ejército, así como identificación de hospitales en zonas de riesgo para que no se queden sin luz ni agua en caso de lluvias o huracanes.

“El sector salud debe tener aproximadamente 40 mil instalaciones de salud, oficinas, almacenes, clínicas, y de esos 40 mil, cerca de 30% están en una zona de riesgo de ciclones tropicales que es una de las más importantes para México; entonces en ese 30% de inmuebles debemos tener cuidado, porque si están en una zona de riesgo hay que tener planes alternos en caso de que venga la lluvia”, concluye el director de la CNPC.