Escepticismo en torno al nuevo dirigente legionario

ROMA.- El jueves 6 los Legionarios de Cristo sorprendieron con el nombramiento del estadunidense John Connor como primer no mexicano a cargo de la ultraconservadora organización religiosa nacida en México. 

No obstante esta novedad no ha convencido a varios exlegionarios –víctimas y miembros decepcionados de la organización– que consideran que no se ha producido la esperada renovación rupturista con su controvertido pasado. 

“Lo primero que pensé al oír la noticia de este nombramiento fue: la Legión está tratando de desvincularse de su corrupto pasado mexicano y quiere internacionalizarse, más cuando este sacerdote tiene buena fama entre sus allegados y también trae formación jesuita”, dice a Proceso el exlegionario Erick Emmanuel Escobar al hacer referencia a los años de Connor como estudiante de administración de empresas de la Universidad Loyola de Maryland. 

“Sin embargo no se puede obviar que también fue formado por los discípulos de primera generación de Marcial Maciel” (fundador de los Legionarios), añade este antiguo legionario, hoy comprometido en la lucha contra los abusos en la Iglesia.

Elena Sada, profesora de la Universidad Estatal de Connecticut, que tuvo contacto directo con Maciel y abandonó esa organización en 2001 –tras ocupar puestos de relieve en Regnum Christi, el brazo seglar de los Legionarios–, explica asimismo que le parece poco coherente que Connor se presente como “sangre nueva, siendo que fue entrenado por (el sacerdote irlandés) Anthony Bannon”. 

Este directivo legionario “es el mismo que me entrenó a mí y cuya cultura reflejó la de Maciel. Es prueba de que prevalece aún cierta ceguera por parte de los que siguen dentro”, advierte Sada, quien recientemente publicó la novela autobiográfica Blackbird, cuya edición en español se presentará en marzo en México.

En su larga carrera religiosa (se ordenó en 1975), Bannon no ha sido ajeno a los escándalos. Su nombre salió nuevamente a la luz en 2017 a raíz de los Paradise Papers –la filtración de documentos de la firma Appleby que señaló que parte del patrimonio de los Legionarios se habría administrado desde territorios opacos y sin tributación–, según los cuales fue uno de los creadores de las empresas offshore que Maciel mantenía en Panamá (Proceso 2141). 

Fue precisamente en Estados Unidos donde Bannon –quien fue director territorial de Norteamérica de 1988 a 2004– fue superior de Connor, cuando éste fue enviado a comienzos de siglo desde Roma, primero a Washington y luego a Thornwood, Nueva York. 

“Connor fue entrenado durante más de una década por el padre Bannon en técnicas de recaudación de fondos”, insiste Sada. 

“Y antes de eso no hay que olvidar que de 1996 a 2000 estuvo en la sección A del Centro de Estudios Superiores de Roma, cuyo rector era (el discípulo de Maciel y difunto líder de la Legión) Álvaro Corcuera”, añade por su parte el exlegionario Alberto Lesso en entrevista. 

El caso Sullivan

Pero Lesso y Sada no son los únicos escépticos del nuevo líder de la Legión de Cristo. También lo son tres víctimas estadunidenses que denunciaron a un sacerdote, Michael Sullivan, por “violación de límites” tanto físicos como emocionales, y que consideran que Connor no actúo con transparencia tras haber sido informado de los hechos.

Dos de las víctimas contaron, en mensajes separados enviados a Proceso, haber pedido al nuevo líder de la Legión de Cristo hacer público el caso de Sullivan, miembro de la Legión de Cristo. 

Connor se negó. “Tenemos las pruebas de esto. Algunas conversaciones fueron grabadas”, afirmó, en esta línea, una de las víctimas, al puntualizar que una de las reuniones se llevó a cabo en diciembre pasado. 

Una versión, ésta, a la que la Legión respondió con una nota de prensa difundida el martes 11, en la que los Legionarios reconocieron que Sullivan admitió sus faltas y negaron que Connor haya encubierto los comportamientos del sacerdote.

La decisión de hacer público el caso se dio después de que el nombramiento de Connor volviera a llamar la atención sobre las denuncias de las víctimas estadunidenses –una de las cuales denunció por primera vez en 2019–, y luego de que la diócesis de Galveston-Houston informó, el 7 de diciembre, que Sullivan había sido removido del ministerio por “mantener relaciones inadecuadas con varias mujeres adultas”, según la nota difundida por esa institución. “Lo único que le pedí a la Legión es verdad y transparencia. Han probado que no son capaces de ello”, concluyó al respecto otra víctima. 

Con este punto de partida, miembros activos de la organización, como Adriana Lozano, consagrada de Regnum Christi, confiesan a la corresponsal que en este momento se encuentran “a la expectativa” ante la nueva elección.

Aunque “deja mucho que pensar que se tardaron dos años en hacer caso de la denuncia que interpusieron las primeras dos jóvenes”, añade Lozano, en referencia a la primera denuncia sobre el caso presentada en 2017. 

“Me da tristeza porque veo que se siguen guiando por las ‘normas’ de la Legión y no por lo que un sacerdote debe ser y lo que el mismo Papa pide”, agrega la mujer.

Otras fuentes manifestaron también dudas sobre los integrantes del equipo que trabajará con Connor, algunos de los cuales son considerados pertenecientes y vinculados al grupo de la vieja guardia, como Jesús Villagrasa, nuevo consejero de la congregación y quien fue vinculado en el pasado por presuntos tejemanejes financieros de la congregación mexicana, entre otros por el investigador Raúl Olmos en su libro El imperio financiero de los Legionarios de Cristo.

Por el contrario, más positivo ha sido que en el equipo de la dirección también figuren curas como el español Pedro Barrajón, quien fue nombrado cuarto consejero, y el mexicano Gerardo Flores, elegido quinto consejero general, considerados elementos no rupturistas pero que han estado menos involucrados en escándalos. 

“Flores fue mi rector en el Centro Vocacional de Monterrey (2006), donde yo era prefecto de estudios. Lo conozco bastante bien y sé que evolucionó en su pensamiento. He tenido contacto con él en varias ocasiones después de salir de la congregación y me hizo ver que se había dado cuenta de que mucho de la pedagogía legionaria implantada en los centros vocacionales estaba mal (sobre todo en el discernimiento vocacional, pero también en el control disciplinar) y debía corregirse”, asegura Lesso. “No en vano lo pusieron como responsable de ambientes seguros”, añade. 

En cambio Barrajón podría ser “un negociador ideal con las víctimas”, llegó a escribir otro exlegionario, Cristián Borgoño, en una red social. 

El problema es que, además, las tareas que le esperan a Connor y a su equipo son titánicas. No sólo tendrán que hacer frente a la ola de nuevas denuncias que han llegado en los últimos meses y que han dañado aún más la imagen de la congregación. También tendrán que afrontar el estar en la mira del clero mexicano y del nuncio papal en México, Franco Coppola,­ que nunca como ahora han puesto a los Legionarios bajo escrutinio. 

Y por último Connor también tendrá pendiente la tarea de reparar el daño hecho por Maciel a las víctimas históricas, que llevan décadas esperando justicia.