Que caiga  la cúpula entera, pide la senadora Sánchez García

En dos ocasiones Carlos Romero Deschamps ocupó un escaño en el Senado, cobijado por el PRI. Ahora en ese mismo recinto, el jueves 17, senadores y senadoras de Morena celebraron su renuncia al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), entre ellos Cecilia Margarita Sánchez García, una de las candidatas para dirigir el sindicato.

“Recientemente se ha aprobado la reforma a la Ley Federal del Trabajo para que en la elección de las dirigencias sindicales prive el voto personal, libre, directo y secreto. Considero que esta es una gran oportunidad”, dijo el senador Martí Batres en referencia al artículo 371, que establece las nuevas reglas para los estatutos sindicales.

De inmediato Sánchez García, senadora por Campeche, pidió sonido en su escaño. “Para agradecerle a Martí Batres por el apoyo que nos ha dado a todos los petroleros con la iniciativa de democracia sindical y la reforma laboral, y darle las gracias como representante nacional de la disidencia petrolera”.

Pero el espaldarazo final vino de su compañera de bancada, la también legisladora por Campeche Rocío Abreu, quien dirigiendo la mirada hacia Sánchez García hizo un “reconocimiento a todas las causas que han luchado durante muchos años (…) para que tengamos sindicatos petroleros democráticos”.

La sesión ordinaria del jueves 17 siguió su curso, mientras los trabajadores petroleros hacían circular entre ellos un desplegado fechado ese día en el que Romero Deschamps se despedía de la dirigencia sindical luego de 26 años, acusando falta de “cooperación” de Petróleos Mexicanos con el sindicato, luego de que el presidente Andrés Manuel López Obrador confirmara que hay denuncias en su contra en la Fiscalía General de la República por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.

En su oficina en el Senado, Sánchez García, trabajadora de Pemex de 1987 a 2018, según su semblanza curricular como legisladora de Morena, dice a Proceso que Romero Deschamps preparó su salida desde hace tiempo para dejar como secretario general del STPRM a su hombre de confianza, Manuel Limón, quien es diputado federal del PRI y se desempeñó como tesorero del sindicato de 2007 a 2018, y de 1995 a 2006 fue secretario del consejo general de vigilancia del Comité Ejecutivo General, donde se le vinculó al escándalo de desvío de recursos a la campaña del priista Francisco Labastida, el Pemexgate.

“Manuel Limón ha metido a toda su familia: hijos, parientes, amantes y hermanos, y de todo, a toda su familia. Ellos son de Agua Dulce, Veracruz, y todos han sido funcionarios, todos han tenido cargos y son incondicionales de Romero. Limón ha sido su tesorero de por vida. Entonces está dejando a quien le cubra las espaldas”, acusa la senadora.

Sánchez, a quien se relaciona con la secretaria de Energía, Rocío Nahle, señala que la estructura de Romero Deschamps está intacta, por lo que se tiene que “quitar” del sindicato a toda la cúpula dorada del exlíder sindical, como los 36 secretarios generales locales, entre ellos el dirigente de la sección 47, Víctor Manuel Kidnie, de Ciudad del Carmen, Campeche.

“Esa gente era puesta por Romero Deschamps. Todos, los 36 secretarios, y a su vez los 70 funcionarios locales son puestos por el secretario que nombra el señor. Entonces nunca hemos tenido nosotros democracia”, dice la senadora.

La legisladora, quien fue criticada durante la campaña de 2018 por hacer proselitismo arriba de una camioneta Volvo, cree que es cuestión de tiempo para que la cúpula entera caiga, pues hay decenas de denuncias.

“No puede justificar empresas en Estados Unidos, que tiene en Miami su hijo (José Carlos Romero Durán), que no trabaja. No puede justificar yates, vehículos de colección, cuando ellos lo que tienen es un salario y una comisión y un monto por viáticos”, dice.

“Nosotros presentamos 11 denuncias y se las presentamos a (Alejandro) Gertz Manero (el fiscal general) y tenemos más denuncias, de toda la corrupción que hay interna. De todos los arreglos que se han hecho entre sindicato y empresa, que además ha generado daño patrimonial. La tenemos y además tenemos todas las pruebas”, asegura.

Nacida en Torreón pero radicada en Campeche desde hace 30 años, la hoy legisladora dice que con la caída del líder petrolero se tiene que dar paso a una verdadera renovación de la dirigencia sindical con elecciones libres.

Para ello, asegura que primero la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) tiene que resolver las impugnaciones promovidas por la disidencia sindical contra la asamblea en la que se reeligió por cuarta ocasión a Romero Deschamps como secretario general hasta diciembre de 2024 y que se tiene que reformar el estatuto vigente del STPRM que permite que Manuel Limón quede como secretario general interino.

“No entiendo por qué el silencio. No entiendo por qué la falta de atención. Nos da mucho gusto que se empiece a barrer la corrupción como se barren las escaleras, de arriba hacia abajo, pero ese hacia abajo es una maraña encanijada, apenas estamos viendo un hilito. Nos da gusto lo de Romero, pero quisiéramos que no sea nada más un ‘te paso la estafeta’, que sea, como dice el presidente, ‘una transformación’”, dice y comenta que la STPS está en proceso de crear un órgano que funcione como árbitro en las elecciones sindicales.

“Lo que queremos son elecciones libres, limpias. Si no tienen un órgano que pueda regular que el voto sea directo, libre y secreto, entonces pues que nos permitan hacerlo, con la Secretaria del Trabajo, por notarios públicos nombrados por el sindicato o por un órgano regulador confiable”, añade.

 

Lucha interna

 

Luego de la renuncia, el sindicato vive una intensa disputa entre las diferentes fuerzas y liderazgos de la disidencia, como Mario Rubicel Ross García; María de Lourdes Díaz Cruz, conocida como Lula, y Sergio Carlos Morales Quintana, pero para Sánchez ninguno de ellos tiene el respaldo necesario.

“Han salido muchos señores que se dicen líderes que no lo son, ni siquiera son trabajadores activos, no tienen ninguna posibilidad de llegar. Se autonombran y andan por todo el país rompiendo la disidencia”, asegura.

“La mayoría de ellos son rescindidos y acusados de haber cometido fraudes y por eso los rescindieron. O ese señor Ross que ya fue funcionario y agarraba a batazos a los trabajadores si le iban a reclamar algo. ¿Cómo vas a creer eso? Ellos no traen a la base trabajadora. La base trabajadora de Pemex está haciendo las cosas de manera legal, están aguantando”, agrega.

La senadora, quien llegó por el principio de mayoría relativa, no titubea un minuto y dice que cuenta con el respaldo de los trabajadores para postularse para la dirigencia en caso de haber elecciones para la renovación.

“No es algo que diga yo, es algo que mis compañeros me han manifestado. Yo simplemente les dije que tenemos que esperar los tiempos y de acuerdo a los tiempos y a nuestra agenda de trabajo, pues veremos si es posible contender. Por lo pronto soy nombrada la ‘embajadora de la unidad’ por todos mis compañeros, porque eso es lo que hemos estado promoviendo a través de los foros de democratización sindical que hemos hecho en el país y pues lo que más promovemos es la unidad”, afirma.

“No queremos llegar como llegaron otras gentes: empujando y tomando instalaciones. Queremos llegar dentro del marco legal, con un sindicato limpio, autónomo. No un sindicato que depende de componendas con la empresa, porque luego viene la compra de votos, la compra de conciencias”, agrega y luego remata: “Si yo tengo el apoyo de todos los trabajadores para llegar, sí lo pienso hacer”. l