Sistecozome, quiebra inducida

Transportistas de la zona metropolitana de Guadalajara (ZMG) advierten sobre los innumerables problemas que enfrentaran las decenas de rutas de transporte colectivo que serán desplazadas cuando entre en operación la Línea 3 (L3) del Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Siteur).

Antes de entrar en servicio esa línea, al menos 57 rutas deberán modificar sus itinerarios; algunas incluso podrían desaparecer, sobre todo las que corren en paralelo al trazado de la futura L3, comentan los camioneros.

Según los camioneros, al menos mil 500 unidades del trasporte público podrían quedar fuera de la prestación del servicio o relegadas en rutas replegadas a las orillas de la ciudad.

Las autoridades, dicen, lejos de atender la incertidumbre y emprender una reestructuración definitiva de rutas, guardan silencio.

“Ante las transformaciones que se planean, se ve la desatención de quienes hoy se encargan de trasladar a la mayoría de la población en la zona metropolitana de Guadalajara”, sostiene el líder del Sindicato de Avanzada de Trabajadores de Autotransporte del Estado de Jalisco (SATAEJ), Arnoldo Licea González.

Y agrega: “No vemos la inversión a los transportistas hombre-camión, siempre hemos visto que subsidian al Tren Ligero, metiéndole millones de pesos, pero no vemos cuánto le invierten al hombre-camión que realmente es quien mueve a 80% de los pobladores en la mancha urbana”.

La L3 tendrá 18 estaciones a lo largo de 21 kilómetros que abarcan los municipios de Zapopan, Guadalajara y Tlaquepaque. El costo estimado de la obra será superior a 22 mil millones de pesos y lleva un avance de 80%, aseguran los transportistas.

“A ese servicio del Tren Ligero tiene que dale alimentación artificial para hacerlo rentable –dice Licea González–, lo cual implica sacar a las rutas de transporte urbano del primer cuadro de la ciudad… Tendrán que definir rutas alimentadoras para que lo hagan rentable.”

Las autoridades deberán modificar la 57; otras como la 275 y la 633 podrán desaparecer incluso, pues 70% de su trayecto se empalma con la L3. El problema es que el gobierno se niega a informar, se queja el dirigente del SATAEJ.

–¿Tiene idea cuántos hombres-camión podrían irse a la quiebra cuando entre en operaciones la L3? –pregunta el reportero.

–Extraoficialmente serían mil 500 camiones.

–¿El SATAEJ ya visualizó qué hará?

–No tenemos claro el panorama. Así como están las cosas –es decir, ante la falta de información–, ¿de qué te defiendes? Hay que seguir trabajando.

La incertidumbre

Al inicio de su administración, Aristóteles Sandoval prometió grandes transformaciones en materia de trasporte urbano, pero no ha cumplido; les debe mucho a los transportistas que apoyaron los planes para beneficiar a las personas de escasos recursos y a los estudiantes con la promoción de los Bienevales, comenta Arnoldo Licea González.

En el caso de los Bienevales, el gobierno se ufana del apoyo que da a la población, pero no dice que 50% lo asumen los transportistas, comenta el líder del SATAEJ.

–¿Entonces ese apoyo los está tronando a ustedes como empresarios?

–Es otro de los eslabones que se rompen. Todos esos pasajes los das a 50% de su valor; en cada boleto vendido pierdes de tres a cuatro pesos, lo cual nos afecta. El tema afecta a decenas de familias (de los transportistas) por el estrés que provoca. Hay quienes están endeudados hasta el tope por cumplir con las exigencias del gobierno.

Arnoldo Licea habla también del jineteo que hace Tarjetas Integrales, S.A. (TISA), la firma responsable de administrar y operar el programa llamado Tarifa Especial.

“En forma constante se reporta retraso en los pagos de los boletos vendidos y sólo nos hacen dar vueltas para decirnos que los pagos no han salido, cuando funcionarios de la administración estatal nos aseguran que los recursos fluyen”, dice el entrevistado.

Se queja también de que una parte de los boletos no se les paga a los transportistas debido a que son falsos. El gobierno firmó un contrato anual de 60 millones de pesos con los dueños de esa firma, por lo que pide auditarla.

Según Licea, el transporte público en Jalisco vive uno de sus peores momentos, pese a las promesas hechas por Sandoval antes de llegar a Casa Jalisco. A ello debe sumarse la desaparición del Sistema de Transporte Colectivo de la Zona Metropolitana (Sistecozome), que arrastra una deuda superior a 800 millones de pesos.

Desde hace años, desde la época de los panistas, las autoridades arrastraron a la empresa a su insolvencia económica y de manera artificial le armaron la quiebra, luego de 35 años de existencia, comenta.

Madruguete legislativo

Cuauhtémoc Peña Cortés, líder de la Federación General de Trabajadores al Servicio del Estado y los Municipios (FGTEM), asegura que en pleno contubernio con los diputados del partido Movimiento Ciudadano y desde la LXI Legislatura, Sandoval decidió desaparecer al Sistecozome el pasado 26 de julio –el mismo día que fue electo Alfonso Hernández Barrón como nuevo ómbudsman estatal–. Fue un verdadero madruguete para los trabajadores de esa empresa estatal; cientos de ellos se quedaron en la calle, dice Peña.

Falta que esa propuesta se publique en el Periódico Oficial del Estado de Jalisco para que surta efecto. Hoy, los más de 300 trabajadores del Sistecozome, de los cuales al menos 100 son operarios, mecánicos y choferes, se muestran confundidos.

Durante las administraciones panistas de Francisco Ramírez Acuña y Emilio González Márquez, el Sistecozome fue visto como una caja chica del gobierno; fue en esa época cuando se inició el desmantelamiento.

En el sistema de trolebuses, por ejemplo, dice Peña, fueron extraídos cientos de toneladas de alambre de cobre y equipo costoso; todo eso desapareció de los inventarios de esa empresa. Nadie investigó durante la gestión de los panistas.

Y cuando el PRI regresó a Casa Jalisco con Aristóteles Sandoval, ese desmantelamiento continuó, hasta consumar una quiebra inducida. El gobierno de Sandoval sostiene que el Sistecozome tiene una abultada deuda: 503 millones de pesos, así como un pago pendiente de cuotas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social superior a 400 mil pesos; otro adeudo al Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco por 24 millones y un tercero con la Secretaría de Planeación y Finanzas por 274 millones.

Según Peña Cortés, al gobierno de Sandoval le urge desmantelar el Sistecozome para recuperar los derechos de ruta que tiene asignados esa empresa estatal antes de redistribuirlos por medio del concepto Ruta-empresa en el cual serán beneficiados unos cuantos empresarios del transporte.

Lo paradójico del caso es que mientras el gobierno de Jalisco y los diputados locales concluyen que el Sistecozome es insolvente y está endeudado, en su página de Facebook la empresa se presenta como “modelo a nivel nacional por su vanguardia, liderazgo en calidad, eficiencia, servicio y su compromiso humano y ecológico”.