Argentina se encomienda a Chevron

Una bandera de la petrolera estadunidense Chevron.
Foto: AP

BUENOS AIRES (apro).- La petrolera estadunidense Chevron explotará junto a la estatal argentina YPF el enorme yacimiento de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta. Así lo anunciaron los representantes de ambas empresas el 16 de julio en Buenos Aires.

Según el acuerdo firmado, Chevron desembolsará en la primera fase mil 240 millones de dólares, que se suman a los 260 millones de dólares ya invertidos por YPF.  Este plan piloto inicial incluye la perforación de más de 100 pozos de extracción de petróleo y gas no convencionales (de pizarra o esquisto) en el yacimiento ubicado en la provincia de Neuquén, en la Patagonia argentina.

El gobierno argentino apuesta a que este proyecto ponga fin en el futuro próximo al déficit energético que afecta al país desde 2008. La sociedad de YPF con Chevron desmentiría, según se sostiene, la renuencia de las multinacionales del sector a invertir en Argentina tras la nacionalización, en 2012, de 51% del paquete accionario de YPF, hasta entonces en manos de la española Repsol.

“Vaca Muerta es un activo de clase mundial y se ajusta perfectamente a nuestro sólido portafolio de recursos no convencionales”, aseguró John Watson, presidente de Chevron Corporation, tras firmar en Buenos Aires el acuerdo.

La presidenta Cristina Kirchner ha expresado su deseo de rebautizar el yacimiento Vaca Muerta como Vaca Viva.

El acuerdo es objeto de duras críticas debido a las concesiones hechas a la multinacional estadunidense. Éstas quedaron parcialmente expuestas en el nuevo Régimen de Promoción de Inversión para la Explotación de Hidrocarburos, sancionado por decreto, un día antes de la firma del convenio. El mismo incluye beneficios para las empresas petroleras que presenten proyectos de explotación de un monto no inferior a mil millones de dólares. A partir del quinto año de la ejecución de sus proyectos de inversión, éstas podrán  comercializar 20% de la producción de hidrocarburos en el mercado externo, sin pagar derechos de exportación y disponiendo libremente de las divisas obtenidas.

Debido a que los detalles del acuerdo firmado permanecen en secreto, se ignora si Chevron tendrá libertad para girar utilidades a la casa matriz. Tampoco se sabe qué tribunal tendrá competencia en caso de un incumplimiento contractual por alguna de las partes.

La explotación de Vaca Muerta es resistida por comunidades indígenas y grupos de defensa del medio ambiente. El método de fractura hidráulica o fracking, que se usa para la extracción de petróleo y gas no convencionales, requiere de enormes cantidades de agua e implica gran riesgo de contaminación de napas, suelos y aire. Diferentes estados nacionales y provinciales en el mundo lo ha han prohibido o postergado hasta tener más claros sus efectos contra la salud y el medio ambiente.

También el socio estratégico despierta cuestionamientos. Chevron es la segunda petrolera de Estados Unidos y una de las diez más importantes del mundo. Perteneciente a la dinastía Rockefeller, llevó durante décadas el nombre Standard Oil. Ha sido demandada en diferentes países por contaminar mares y selvas. En 2001, Chevron compró Texaco, sobre la que pesaban graves denuncias por el derrame intencional de crudo y de desechos tóxicos en fosas sin recubrimiento, esteros y ríos de la Amazonia ecuatoriana. En 2012 la justicia de Ecuador condenó a Chevron a pagar 19 mil millones de dólares para resarcir el daño. La petrolera desconoció el fallo. No así la justicia argentina, que en abril de 2013 embargó los activos y las cuentas del gigante estadunidense. Sugestivamente, el 4 de junio, la Corte Suprema de Justicia de la Nación revocó el embargo que pesaba sobre Chevron y allanó el camino del acuerdo ahora firmado.

 

Necesidad

 

La recuperación económica de Argentina entre 2003 y 2011, con una media de crecimiento del PIB de 7.5% anual, supuso un importante incremento en el consumo de petróleo. El notable crecimiento del parque automotriz impulsó aún más la demanda. Con los niveles de producción de crudo convencional en declive a partir de 1999, la brecha ente producción y consumo se fue agrandando. La producción de gas, por su parte, mermó a partir de 2004. En 2008 el país perdió el autoabastecimiento energético. En 2011 y 2012, el Estado tuvo que importar energía por un monto de 10 mil millones de dólares. Las multinacionales que extraen petróleo de Argentina siguen exportando parte de su producción.

En abril de 2012, Argentina retomó el control de YPF. El gobierno acusó a Repsol de haber llevado una política depredadora en términos de producción de hidrocarburos y de desinversión durante su gestión al frente de la empresa.

Un año y medio antes, en diciembre de 2010, Repsol-YPF había anunciado el descubrimiento  de Vaca Muerta. Repsol demandó a Chevron ante la justicia de España y de Estados Unidos tras la firma, en diciembre de 2012, del primer memorando de entendimiento con YPF para la explotación de dicho yacimiento. Desde la multinacional estadunidense se ha calificado la demanda de Repsol como “irrelevante”.

El gobernador de la provincia de Neuquén, Jorge Sapag, deberá definir ahora si aprueba, tal como le pide YPF, una concesión petrolera por 35 años. El plazo excede largamente lo habitual en este tipo de emprendimientos. “Es una inversión muy importante que significa fuentes de trabajo para Neuquén, y más gas y petróleo para el país”, adelantó al diario Página 12 (17 de julio)  el ministro de Energía de la provincia, Guillermo Coco, descontando la aprobación del proyecto.

La primera etapa abarcará un área de 20 kilómetros cuadrados (Km2) sobre un total de 395 kilómetros cuadrados. En la segunda etapa del proyecto “se requerirá la perforación de más de mil 500 pozos adicionales para alcanzar, en 2017, una producción de 50 mil barriles de petróleo y 3 millones de metros cúbicos de gas natural asociado por día”, afirma el comunicado de YPF tras la firma del acuerdo.

La inversión total requerida en Vaca Muerta ronda los 37 mil 200 millones de dólares. YPF prevé invertir 32 mil 600 millones y conseguir que el flamante socio aporte el resto. La expectativa de negocios es prometedora. En 2011, la consultora Ryder Scott estimó en 22 mil 837 millones de barriles equivalentes las reservas de Vaca Muerta. En YPF, por su parte, estiman que hay 117 trillones de pies cúbicos de gas y 40 mil millones de barriles de petróleo. Esto significaría multiplicar por 10 las reservas actuales del país.

Un informe de 2011 de la Administración de Información Energética de Estados Unidos ubica a Argentina como segunda potencia mundial en cantidad de reservas de gas de esquisto (shale gas) y como cuarta en petróleo de esquisto (shale oil). La evaluación abarcó un total de 41 países.

El gobierno y el sector empresarial presentan a los hidrocarburos no convencionales como la única alternativa para recuperar el autoabastecimiento energético. Su explotación, sin embargo, es onerosa.  Se estima que el costo de un pozo en Argentina oscila entre los 8 y los 10 millones de dólares. Un pozo convencional cuesta tres o cuatro veces menos. La explotación de hidrocarburos no convencionales, implica, además, un impacto medioambiental que algunos especialistas califican como irreversible.

 

Fractura hidráulica

 

En Vaca Muerta los hidrocarburos se encuentran difuminados entre las rocas del subsuelo. La explotación en estas formaciones geológicas poco permeables, llamadas esquistos bituminosos, consiste en realizar profundas perforaciones primero horizontales y luego verticales hasta la roca madre. A través de la perforación se inyecta agua con arena (98%) y una serie de aditivos químicos (2%) a gran presión. Esto hace que la roca se fracture y el petróleo o el gas se liberen y asciendan a la superficie a través del pozo.

La fractura hidráulica (fracking) requiere de grandes cantidades de agua. Se calculan unos 20 mil metros cúbicos por pozo. “20 mil metros cúbicos es la capacidad de almacenamiento de agua que tiene la ciudad neuquina de Cutral Có para abastecer a su población de 35 mil habitantes”, sostuvo el 23 de octubre de 2012 el Observatorio Petrolero Sur.

“Vamos a utilizar no más de 0.5% de la cuenca hídrica a lo largo de 40 años, cuando para la producción agrícola, industrial y petrolera convencional se usa 5%, y el resto va a parar al mar”, se defiende  el ministro de Energía de Neuquén, Guillermo Coco, en el artículo citado.

Parte de la mezcla inyectada con químicos de alta toxicidad vuelve a la superficie. Entre ellos hay sustancias cancerígenas, como el formaldehído y los hidrocarburos aromáticos. El futuro del enorme yacimiento exhibe ya, en este desértico paisaje de Neuquén, algunas probables postales. “Al pie de las torres de perforación de Vaca Muerta se veían artesanales acolchados de plumas, que no lograban contener la cantidad de desechos químicos que expulsaba el equipo de perforación y se filtraba sobre la tierra, hacia las napas de agua que consume la población”, reportó Clarín en su edición del pasado 17 de julio.

Los graves impactos medioambientales de esta técnica en proceso de experimentación afectan, sobre todo, los recursos hídricos, los ecosistemas y las tierras de cultivo. Se contaminan las napas subterráneas y la tierra. Las fracturas de la roca madre pueden generar pequeños sismos.

Las autoridades de la provincia de Neuquén han aclarado que estas explotaciones no contaminarán los acuíferos –como ha sucedido ya en Estados Unidos–, sosteniendo que las fuentes potables de agua subterránea están muy distantes de las formaciones que se pretenden intervenir.

El método de extracción es cuestionado y denunciado en varias partes del mundo y hasta hace poco tiempo se usaba sólo en Estados Unidos. Tras una masiva movilización popular, Francia sancionó en 2011 una ley que prohíbe la fractura hidráulica. En enero de 2012, Bulgaria decretó una moratoria para la aplicación de esta técnica, hasta tanto se establezcan sus riesgos ambientales y sanitarios. Igual camino han seguido, entre otros, el Estado de Vermont, en Estados Unidos; el de Quebec, en Canadá; el de Gales del Sur, en Australia.

 

Mapuches

 

El pasado 16 de julio, día en que se firmó el convenio, unos 100 miembros de las comunidades mapuches de la zona llevaron adelante una protesta en Vaca Muerta. Frenaron la actividad de cuatro pozos de YPF.

“Queremos que nos muestren los estudios de impacto ambiental correspondientes a la explotación no convencional en la región y nos expliquen por qué realizan acuerdos con empresas como Chevron a espaldas de la gente”, dijo Lefxaru Nahuel, líder de la Confederación Mapuche de Neuquén, según reportó La voz del Interior el 17 de julio.

Los mapuches aducen que para realizar cualquier tipo de proyecto de desarrollo o emprendimiento en su territorio, el Estado está obligado a consultar previamente a las comunidades. De lo contrario, viola la convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo. En tal sentido, presentarán una impugnación al convenio firmado.

“Ya no queremos pagar más el precio de este desarrollo, que promueve un crecimiento sin límites, desvinculado de la naturaleza y de la cultura que le da soporte y sentido, que avanza destruyendo la biodiversidad, contaminando el aire, las aguas, los lagos”, sostuvo la Confederación Mapuche de Neuquén en un comunicado.

Tras recibir una delegación de las comunidades kofan, siona y sarayaco, afectadas por la petrolera en Ecuador, los indígenas neuquinos anunciaron que no permitirán “el ingreso de Chevron a tierra mapuche”.

YPF señaló, a través de un comunicado de prensa, que “los pozos tomados no se encuentran en territorio mapuche, sino en tierras fiscales pertenecientes al Estado Provincial”.

Y abundó: “Sobre esta medida, absolutamente sin fundamento, YPF quiere dejar en claro que mantiene un diálogo permanente con todos los actores de la zona, aún con la familia Campos (que vive a escasos metros de algunos pozos) que no posee título de propiedad sobre las tierras que reclama”.

“¿Qué va a pasar cuando en Argentina un grupo organizado de aquellos considerados en situación de vulnerabilidad, para lograr justicia y dignidad, se vean obligados a demandar a una transnacional? ¿Qué garantías tienen nuestros pueblos de que se reconozcan nuestros derechos y de los territorios en los que habitamos?”, se preguntó el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel en un comunicado también firmado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador y fechado el pasado 11 de junio.

De hecho, la propia provincia de Neuquén ha asistido ya a este tipo de enfrentamientos. En noviembre de 2011, la comunidad mapuche Gelay Ko –en cuyo territorio se realizó el primer pozo multifractura de Sudamérica– ocupó las instalaciones de la petrolera Apache Corporation para denunciar la contaminación del agua y pedir la creación de una comisión que evalúe el impacto social, cultural y ambiental generado por la empresa.

En la provincia patagónica de Chubut, a comienzos de julio, la comunidad mapuche Marcelo Pintihueque consiguió que la justicia suspendiera la perforación de un pozo exploratorio de petróleo no convencional, bajo la modalidad de fractura hidráulica, perteneciente a YPF. Es el primer caso en el país de la suspensión de un proyecto de este tipo. La justicia de Chubut actuó con base en el derecho ambiental y también el derecho indígena. Se pretende proteger la fuente de agua potable de más de 230 mil personas de distintas localidades de la provincia.

 

Renovables

 

El gobierno apuesta a garantizar, a través de la concesión de beneficios, que las inversiones de esta corporación petrolera aseguren puestos de trabajo y el cobro de regalías. Para todos los observadores es evidente, sin embargo, que el compromiso de Chevron en Argentina, en los últimos años, dista de ser elogiable.

Según datos de la Secretaría de Energía, la producción de petróleo de Chevron declinó 35% entre 2009 y 2012, mientras que la caída global en el país en ese periodo fue de 12%. En lo que hace  a la producción de gas natural, el declive de Chevron fue de 61% mientras que el del país en dicha etapa fue 9%. Según datos oficiales, las reservas de petróleo de Chevron cayeron 50.02% entre 2007 y 2011, mientras que el promedio nacional fue de 5,3%. Las reservas de gas, por su parte, cayeron 78% frente a 19% en todo el país. Chevron se desprendió, además, de 19 de las 23 concesiones que llegó a administrar. El gobierno argentino pretende recuperar la soberanía hidrocarburífera de la mano de esta empresa.

Curiosamente, también Juan Domingo Perón, en mayo de 1955, había firmado un contrato con la Standard Oil de California. Durante sus primeros dos gobiernos, aunque la actividad petrolera de YPF aumentó, no pudo alcanzarse el autoabastecimiento. La necesidad de importar combustibles afectaba de manera crítica la balanza de pagos.

A la Standard Oil de California se le entregó entonces una extensa porción de territorio para su explotación. Se le permitió establecer un precio mayor al del petróleo importado y se le concedió autoridad jurisdiccional. Con los años, la Standard Oil cambió de nombre: hoy se llama Chevron.

Al igual que entonces, Argentina sufre la falta de diversificación de su matriz energética. La reducción progresiva del consumo de energía proveniente de recursos fósiles no es parte del debate. Menos aún el desarrollo de una fuerte política de Estado para impulsar las energías renovables.