Sorteo fraudulento

Hace 10 meses, Martha Galindo, empleada del ayuntamiento de Guadalajara desde hace 20 años, participó en un sorteo y se ganó una casa de dos recámaras con un valor aproximado de 286 mil pesos, ubicada en el fraccionamiento Sendero Real, de Tlajomulco de Zúñiga, pero hasta la fecha no le han entregado su vivienda.

El 24 de septiembre de 2010, el Sindicato de Trabajadores de Guadalajara, que encabeza Fernando Jaime Gaytán, adquirió dos viviendas de interés popular con los recursos que recibe del ayuntamiento para sortearlas entre los trabajadores de base. Con el boleto 4554, Galindo resultó la ganadora de uno de los inmuebles, pero cuando pidió que el sindicato le entregara las escrituras correspondientes el líder se lavó las manos, y en la constructora no le hacen caso.

“El año pasado –comenta– se juntaron el sindicato y la federación que encabeza Juan Pelayo Ruelas para rifar dos casas, pero a ninguno de los premiados nos las han entregado. A mí primero me hicieron una entrega simbólica; estuvo presente el presidente (municipal) Aristóteles Sandoval y salió la foto en los medios, el 26 de octubre más o menos.”

Días después, unos representantes de la constructora la llamaron para escriturar la vivienda, y cuando se reunió con ellos le ofrecieron otra casa, ésta de tres recámaras, en la colonia San José del Valle, con un costo de 600 mil pesos.

“Les dije que sí me interesaba –continúa Galindo–, siempre y cuando alcanzara a pagar la diferencia con mi crédito de Pensiones, porque yo tengo un préstamo. Quedaron en hacer los trámites ante Pensiones.”

En noviembre le habló una empleada de la constructora, Teresa Canter, para explicarle que no se podía hacer el trámite ante Pensiones porque debía liquidar su deuda. Con tal de no perder la oportunidad de tener una vivienda mayor, Galindo le pidió a su marido que pidiera prestados 45 mil pesos y con ellos se libraron de la deuda con Pensiones.

No obstante, llegó el mes de enero y no recibieron la casa. Un conocido que trabajaba en el fraccionamiento Sendero Real le comentó que la constructora no había hecho ningún trámite ante Pensiones para que ella obtuviera la permuta de vivienda. Por ese motivo la señora Galindo le pidió a Canter que cancelara el cambio y a su sindicato que exigiera la entrega de la vivienda con escrituras ya a su nombre.

“Pero al día siguiente que me ofrecieron el cambio de vivienda, la casa que supuestamente me saqué ya la habían vendido. Eso es un fraude. No pude hacer nada porque yo no la compré. Le dije a Fernando (Jaime Gaytán) que le pidiera mi dinero (a la constructora), pero sólo me dijo ‘déjame ver’, y en lo que va de todo este año no he vuelto a tener contacto con él”, dice Galindo.

Ante el incumplimiento, le advirtió a un sindicalista que si no le entregaban la vivienda denunciaría el fraude ante la prensa durante el festejo del Día de las Madres. Dos días antes de dicho festejo el sindicato le informó que debía acudir con Eduardo González Gutiérrez, encargado “de post venta” de la constructora, para que le entregaran la vivienda. Por supuesto, ella fue.

El 25 de mayo, Galindo se presentó acompañada de Mario Gaytán, hermano de Fernando Jaime, con Eduardo González para que le entregara la vivienda, pero el empleado no le dio los papeles definitivos, sino “sólo una póliza de garantía y una hoja donde vienen los planos de la casa. Otra vez me tomaron la foto, la publicaron en el periódico y anduvieron diciendo los del sindicato que ya me habían dado mi casa, pero no es cierto, faltan las escrituras. Es como si yo te dijera que te regalo Palacio de Gobierno, pero sin papeles”.

Cuestiona: “Si de veras está pagada la casa, como dice Fernando, ¿por qué no me entregan las escrituras? Me da mala espina. No me hablan. Fernando ya se va del sindicato a finales de este mes”.

Otro detalle es que en el fraccionamiento no hay energía eléctrica.

El otro ganador del sorteo, Armando González, tampoco ha recibido su
vivienda.