Indulgencias en el cielo y votos en la tierra

En el último acto de la comedia antilaica que protagonizaron juntos hasta el fin, el gobernador Emilio González homenajeó al cardenal Juan Sandoval. Según analistas, políticos opositores y radioescuchas, con esta ceremonia a cargo del erario González Márquez se inclinó ante la Iglesia católica para promoverse electoralmente y el prelado confirmó su desprecio por la Constitución del país.

Fresco el escándalo por los trascendidos de WikiLeaks que involucran al cardenal Juan Sandoval Íñiguez en actos contra Andrés Manuel López Obrador en 2006, el gobernador Emilio González Márquez encabezó un homenaje al prelado el viernes 29 entre acusaciones de violentar una vez más el Estado laico y de utilizar la religión para posicionarse políticamente a cualquier costo.
El lunes 25 de julio, cuando se anunció dicho reconocimiento, se desataron en la entidad –y principalmente a través de espacios radiofónicos– protestas en contra del gobernador, la Iglesia católica y el prelado que está a punto de retirarse.
Al consultar si estaban de acuerdo con el homenaje a Sandoval Íñiguez, la mayoría de los radioescuchas manifestaron su desacuerdo. Unos señalaron que es incongruente, otros que se trata de un acto “para ganar indulgencias en el cielo y votos en la tierra”, o bien –lo dijo el profesor Carlos Chávez– que “es el equivalente a una mentada de madre”.
Hubo quien lamentó “la desvergüenza” de quien lo ofrece y de quien lo recibe y la “fascinación del cardenal por el poder”. El licenciado Sergio Padilla respondió a la encuesta hecha por Notisistema el mismo lunes 25: “Es el triste corolario de una gestión de cara al poder y de espaldas al pueblo”. Y Enrique García Fernández: “Si el cardenal continúa en el cargo va a acabar con la Iglesia”.
De las más de 20 llamadas a Radio Metrópoli en menos de 35 minutos, sólo dos o tres no criticaron a González Márquez o al arzobispo. Ninguno de los participantes se refirió a las revelaciones de WikiLeaks.
La estación entrevistó también al vocero del Arzobispado de Guadalajara, Antonio Gutiérrez Montaño, quien calificó de falso que Sandoval Íñiguez haya pedido la intervención de las autoridades estadunidenses para parar a López Obrador, porque, dijo, “sería ridículo pedirle una cosa de esas al gobierno de Estados Unidos. ¿Y a cambio de qué? Es como venderle el alma al diablo”.
Por su lado, Emilio González llamó “exageraditos” a quienes critican el homenaje al arzobispo “que está en etapa de despedida. ¿Qué malo hay en que Jalisco le reconozca a un hombre de fe, a un hombre de bien, y le agradezca?”. Enseguida, para bajar la presión, expresó que también se le hará una distinción al director de la Iglesia La Luz del Mundo, Samuel Joaquín Flores.
El homenaje al arzobispo se programó oficialmente para la tarde del viernes 1, con tres pantallas gigantes y sillas para 4 mil personas en la explanada de la Plaza de la Liberación, y su continuación en el Teatro Degollado, con un concierto de la Orquesta Filarmónica de Jalisco. Dejó un resabio de despedida a Sandoval Íñiguez, de más de 78 años, toda vez que el Papa Benedicto XVI ya le aceptó su renuncia y se hicieron ya las consultas necesarias para designar al sucesor (Proceso Jalisco 344).
Conforme a lo planeado, Sandoval Íñiguez se dio un baño de pueblo y el gobernador le entregó un pergamino; enseguida vendrían las felicitaciones de grupos de pastoral parroquiales, líderes empresariales y rectores de universidades.
Experto en asuntos religiosos, el investigador universitario Arturo Navarro dice en entrevista que, según el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra homenaje “tiene tres acepciones: ‘acto que se celebra en honor de alguien o de algo, sumisión, veneración, respeto hacia alguien, o juramento solemne de fidelidad hecho a un rey o señor’.
“En este sentido se puede interpretar como un acto de reconocimiento que expresa cierta sumisión a la figura homenajeada. Si bien resulta preocupante en un Estado que debe buscar y mantener la separación con la Iglesia por mandato constitucional y respetar el espíritu laico, lo más grave es que fuera expresión pública de fidelidad a lo que la figura del cardenal representa para las autoridades de Jalisco.”
Navarro señala que si bien el fondo del homenaje es “la mochería y el conservadurismo, la complacencia y el reconocimiento de la Iglesia, no parece que se reduzca a esto, sino que implica un posicionamiento de Emilio en su carrera por la búsqueda de la candidatura a la Presidencia”.
Agrega: “Es un mensaje a los católicos conservadores, que muestra su cercanía con la religión y su convicción de poner en segundo término las leyes en la materia, y (anticipa) cómo será el estilo de gobernar si llegara a ser presidente de México. De ahí la gravedad del asunto: que con pretexto del homenaje al cardenal manden un mensaje de su estilo de gobernar, cercano y supeditado al poder eclesial, moralizante de la vida pública, poniendo las leyes, expresión de la voluntad ciudadana, en segundo término, y la ley de Dios como eje de la política”.
Contra el laicismo

En entrevista, el presidente estatal del PRD, Roberto López González, señala: “Es condenable que se realice con recurso público un homenaje a la trayectoria de un jerarca católico. Con esa lógica deberían pedir lo mismo los Testigos de Jehová, los mormones, los bautistas, la Luz del Mundo. ¿A ellos se los van a dar?”.
Y añade: “En Jalisco somos el hazmerreír porque de una manera ramplona sepultan las gestas históricas del siglo XIX por el Estado laico. No nos es extraño que con la cercanía de 2012 haya más efervescencia en grupos pastorales o de clases de Biblia y catecismo para buscar que el electorado se incline por el partido más cercano a la Iglesia y busquen pagar esa complicidad electoral con este tipo de homenajes”.
López González lamenta el “oportunismo político” que desde su punto de vista implica “usar” al arzobispo como pretexto para “actos anticipados de campaña de Emilio y Fernando Guzmán; su ansia de ser candidatos los hacen cínicos e insensibles”.
Por ese motivo, dice, el PRD Jalisco analiza la posibilidad de presentar una queja ante la Secretaría de Gobernación por la violación al artículo 130 constitucional, a fin de que cesen las manifestaciones confesionales del gobierno estatal.
Por separado, Ramiro Hernández, senador priista por Jalisco, señaló a la prensa el lunes 25 de julio: “No debe confundirse una acción de gobierno y una manifestación de la sociedad jalisciense. Lo fundamental es que (el reconocimiento al cardenal) sea un homenaje del pueblo católico, de los jaliscienses, y que no se convierta en una acción que tenga más un ejercicio de protagonismo o de interés particular de quien está al frente del gobierno”.
El mismo día, el secretario de Gobierno del estado, Fernando Guzmán Pérez Peláez, confirmó en Casa Jalisco que se haría el homenaje al prelado, rechazó que con ello se quebrantara la ley y advirtió que la administración panista seguirá realizando ese tipo de actos con recursos públicos.
Sin decir cuánto dinero se gastaría en esta ocasión, intentó justificar: “El gobernador ha reconocido a distintos líderes sociales y ciudadanos destacados, desde deportistas como El Chicharito y Lorena Ochoa hasta cantantes como Alejandro Fernández, que son embajadores de Jalisco ante el mundo y han tenido distintos reconocimientos por el gobernador, hasta liderazgos sociales, empresariales y de toda índole”.
El investigador Arturo Navarro dice al respecto: “Equiparar al cardenal con deportistas y cantantes es una simpleza que, en lugar de hacerle bien, lo deja mal parado. Esperaría que el señor secretario nos ayude a entender la similitud y no evada el asunto. Parece un acto oportunista y creo que forma parte de una estrategia bien armada que va más allá de aprovechar la coyuntura”.
Guzmán Pérez Peláez, a quien el reportero de Proceso Álvaro Delgado ha señalado como miembro de la organización secreta ultraderechista El Yunque, es cercano a Sandoval Íñiguez y fue el abogado que defendió férreamente la hipótesis del crimen de Estado en el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo.
El 26 de marzo de 2009 el Congreso local aprobó, tras fuertes polémicas, una reforma legal que penaliza el aborto en el estado y en cualquier circunstancia. Al día siguiente, el entonces presidente del PRD Jalisco, Antonio Magallanes, y el diputado Carlos Orozco acusaron a Guzmán Pérez Peláez de operar la ley antiaborto por órdenes del cardenal Sandoval y pidieron al prelado “dejar de entrometerse en la vida pública de Jalisco”.
En declaraciones a la prensa, el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ), Felipe Álvarez Cibrián, anticipó el martes 26 que no tiene competencia para recibir quejas por ese homenaje: “Realizar reconocimientos a líderes sociales es responsabilidad de la autoridad que los organiza. Ha sido parte de muchas instituciones públicas reconocer el trabajo de algunos líderes y algunos actores”, arguyó.
Movida politiquera

De acuerdo con el cable diplomático 06VATICAN61 del Departamento de Estado divulgado el jueves 21 por WikiLeaks, Sandoval se reunió el 24 de marzo de 2006 con el embajador estadunidense Francis Rooney y le preguntó si “el presidente George W. Bush podía ayudar” a frenar el crecimiento de López Obrador y de una tendencia peligrosa continental representada por Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Néstor Kirchner y Michelle Bachelet.
El despacho diplomático dice que el prelado expresó su convicción de que su antecesor, el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, fue asesinado por el gobierno mexicano y le habló sobre su sueño de construir un santuario en Guadalajara para conmemorar a los mártires cristeros.
La Arquidiócesis de Guadalajara aceptó que Sandoval se reunió con Rooney, pero señaló que sólo trataron el tema del santuario y que incluso el cardenal le solicitó al diplomático que, como empresario católico, contribuyera a la construcción, cosa que no hizo.
Pero “que el cardenal Juan Sandoval Íñiguez había pedido al embajador de Estados Unidos en el Vaticano, Francis Rooney, en marzo de 2006, detener el trabajo del Sr. Andrés Manuel López Obrador, queremos señalar que se trata de una información absolutamente falsa”, dice el comunicado eclesiástico.
“Al arzobispo de Guadalajara –continúa–… no le interesa intervenir ni involucrarse en los asuntos políticos del país. De esto mismo puede dar cuenta el Sr. Andrés Manuel López Obrador por las ocasiones en las que se ha entrevistado con el purpurado a petición del mismo López Obrador. Entre ellos siempre ha existido una relación de respeto mutuo.
“El jerarca católico valora el trabajo de la izquierda, necesario para el debate político en la Nación, aún, sin concordar en algunos puntos… No dudamos de la mala intención de quien presenta esta mentira con el fin de dañar a México, a la Iglesia Católica y a los personajes involucrados.”
El padre Gutiérrez Montaño resaltó que el propio López Obrador expresó, luego de conocer la filtración, que a él no le constaban los hechos divulgados en el cable.
El investigador Arturo Navarro califica como un “recurso desgastado” calificar a quienes difundieron el cable diplomático como enemigos de la Iglesia. Añade que tampoco se sostiene que pretendan “meterle ruido a la despedida del cardenal”, y menos aún si no se identifica a esos supuestos enemigos.
“El ruido siempre es efecto de las acciones, y no su causa. Seguramente si el desempeño del arzobispo hubiese sido como el de monseñor Cabañas, fray Antonio Alcalde o don José Salazar, no habría ruido”, puntualiza el experto.
Para el líder perredista Roberto López, el homenaje del viernes 29 pretende tapar el escándalo.
–¿Cree que sea cierto lo difundido por WikiLeaks? –se le pregunta.
–Ya alguna vez el cardenal nos dijo “hijos de las tinieblas. Y nos llamó así porque era lo publicable, si no, nos habría llamado de otro modo. Lo preocupante es que haya pedido a un Estado ajeno intervenir en la vida pública del país”.
Navarro no coincide en que el homenaje sea para aminorar el impacto de la revelación de WikiLeaks: “A estas alturas no es importante, dado que la sustitución del cardenal está cercana”.
–¿Qué gana la Iglesia de Guadalajara al aceptar este homenaje del gobierno? –se le plantea.
–No alcanzo a ver ninguna ganancia, al contrario, pero el evento deja al cardenal como un interlocutor con los actores políticos aunque deje el puesto. Esto le vendría bien en caso de que el sucesor no coincida con las expectativas de aquéllos.